Denis Matsuev

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El decimotercer Titán

Ciclo de Grandes Intérpretes.

No han pasado dos meses desde su última aparición en el Auditorio Nacional de Música y Denis Matsuev ya ha vuelto a Madrid para entusiasmar al público de nuevo. El pianista ruso arrancó sonrisas, bravos y enérgicos aplausos con su hercúlea interpretación.

Las estaciones opus 37a de Tchaikovsky sacaron de Matsuev su faceta más sensible e incluso delicada. Cada frase fue masticada, sentida y declamada. De todas ellas llamó la atención en particular “Canción de otoño” con la que el artista se ganó más de un suspiro entre el público aunque no podemos dejar de reverenciar la destreza con la que presentó el conjunto global de la obra. Los meses del año fueron descritos por la música de Tchaikovsky con la precisión de un pincel o un objetivo, las impresiones a las que Matsuev dio vida nos hicieron sentir calor y frío, valor, nostalgia y paz.

El halo romántico de la primera parte dejó paso al macabro Vals Mefisto nº1 de Liszt acrecentando por momentos la intensidad del concierto. El pianista hizo una demostración de recursos técnicos que dejó a todos los presentes boquiabiertos, y no sólo por

el uso de los diferentes ataques, los miles de matices y distintos registros sino por su fenomenal utilización del pedal y sus rapidísimos cambios de energía.

Para concluir el programa sonó la Séptima Sonata de Prokofiev, ni más, ni menos. Una de las obras más míticas del repertorio pianístico. Esta sonata es famosa por su extrema dificultad, que no reside únicamente en los dedos sino en la comprensión de su complejidad como composición musical. El pianista de 38 años parecía no haber experimentado ningún tipo de obstáculo para acceder al conocimiento y la ejecución de esta obra, movimiento tras movimiento cantó y desmenuzó cada melodía, saboreando y descubriendo alguna joya escondida entre sus voces. El vigor y la excelente desenvoltura con la que Matsuev interpretó a Prokofiev reafirman a este pianista como uno de los músicos más espectaculares de este momento.

¿Qué nos esperaba tras la finalización del programa? ¡6 bises! ¿Estaba Matsuev emulando a Sokolov? Si es así, el público lo agradeció enardecido. Comenzó tocando La caja de música de Liádov y terminó haciendo una improvisación jazzera, pasando por el Preludio opus 23 nº 5 de Rachmaninoff o el Peer Gynt de Grieg.

La vivencia experimentada durante el concierto fue intensa y rotundamente emocionante. Ponemos la esperanza en que el señor Denis Matsuev se convierta en un habitual de las salas de concierto españolas, y éstas rebosen de público que lo disfrute.


Esther Viñuela Lozano


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